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martes, 4 de diciembre de 2012

Adviento



Adviento

¡Estad alegres en el señor! Estamos en adviento. Nuestro Padre en su misericordia va a permitir que su Hijo nazca nuevamente. Este es un año especial. Nuestro pastor en la tierra ha convocado por el soplo del Espíritu Santo el año de la Fe. Se abren las puertas del cielo. Nuestro Padre abre sus brazos para acogernos en su regazo sin preguntar nada sin  increparnos por nada, sin “regañarnos”. Tened en cuenta que nuestro Padre es muy olvidadizo, se olvida de nuestros pecados no se acuerda de ninguno; solamente nos va a decir: “hijo Te amo”,

domingo, 18 de noviembre de 2012

Retiro de Adviento, sábado 1-12-2012


Busquemos juntos a Dios.
Sevilla, a 16 de noviembre de 2012.

Queridos amigos equipistas:
             “Así que velad, porque no sabéis cuándo llegará el dueño de la casa, si al atardecer o a media noche, al canto del gallo o al amanecer. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos” (Mc 13,35-36).

         El Tiempo de Adviento viene cada año a recordarnos esto para que nuestra vida reencuentre su justa orientación hacia el rostro de Dios. El rostro no de un “amo”, sino de un Padre y de un Amigo. Con la Virgen María, que nos guía en el camino del Adviento, hagamos nuestras las palabras del profeta. “Señor, tu eres nuestro padre; nosotros somos de arcilla y tu el que nos modela, todos nosotros somos obra de tus  manos”  (Benedicto XVI).

lunes, 14 de noviembre de 2011

Retiro Adviento 2011

Queridos equipistas y amigos:
           
            “Con gozo y alegría os comunicamos que está llegando  el tiempo, se va a cumplir de nuevo la espera anunciada desde antiguo, ¡y ésta es la noticia!: Dios nos envía a su Hijo.
         Alegraos todos, poneos de fiesta porque en unos días el cielo y la tierra se unen.
         Decidlo a todos; anunciadlo por todos los rincones; pregonadlo allí donde hay desesperación y miedo: El Hijo de Dios ha puesto su morada y ha establecido para siempre su domicilio en la ciudad de los hombres.
         Lleva un mensaje de paz y de alegría. Lleva en su corazón todo lo mejor del corazón de Dios. Lleva en sus labios la palabra que los afligidos esperaban. Lleva en sus manos la bendición y la ayuda que muchas manos de hombres esperaban. Lleva en su mirada la profundidad del rostro de Dios.”